“A mi bebé le encanta la tele”

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“A mi bebé le encanta la tele” Hoy en día estamos rodeados de pantallas, el móvil, las tabletas, el ordenador, el portátil, la TV… ¿Es bueno para mi bebé entretenerse mirando estas pantallas? Los bebés cuando son pequeños en torno a los 3 o 4 meses pueden fijar la atención por cortos espacios de tiempo y además, si están bien despiertos y alerta, lo hacen con intensidad. Después, según van madurando atienden por intervalos más largos. Son sus ‘ventanas de tiempo’ para captar lo que pasa alrededor y aprender  ¡Y hay mucho  que aprender! Por eso luego para ‘resetear’ necesitan tantas horas de sueño. Hay millones de indicios muy  sutiles, sobre todo en las relaciones humanas, que la mente del bebé tiene que captar e ir integrando en “su  disco duro” y estos se entremezclan con  la voz humana y el lenguaje.

Si un bebé pudiera expresarse diría que, comparado con el mundo real, lo que sale en la TV o en una pantalla, no lo puedo tocar, oler, mirar desde distintos ángulos, chupar para ver a qué sabe o qué textura tiene, no me responde cuando balbuceo, ni se dirige a mí, ni se acerca o se aleja de mí… Ahí están las grandes diferencias. La comunicación es un proceso de doble dirección que no puede sustituirse mirando a las pantallas. Cuando un bebé mira pantallas, desde luego nos da la impresión que se entretiene porque los estímulos en movimiento, en colores, sonidos captan poderosamente su atención, pero  el uso que está haciendo de su tiempo para aprender que es limitado en pequeños intervalos no le está reportando un montón de información que necesita para desarrollar su mente tanto como el aire que respira. Y ese desarrollo se está produciendo a toda velocidad con, o sin, la información adecuada. La interacción humana real es fundamental para un  adecuado desarrollo emocional y cerebral en estos primeros años de vida en los que se está produciendo una masiva arborización de todas las neuronas y sus interconexiones.

Un ejemplo: los dibujos animados como  tales “mueven” la boca siempre igual de una forma muy simplificada que no se corresponde con las palabras que ‘dicen’. Esto para una mente construida de un niño mayor no tiene más importancia pero para un bebé que tiene que aprender a hablar es importante. ¿Habéis notado cómo  mira nuestra boca un bebé cuando le hablamos? y nosotros instintivamente repetimos lentamente exageramos los movimientos, normalmente desde su posición, si están tumbados, o porque son más bajitos o porque están tomados y muy cerca, tienen una visión privilegiada de nuestra boca y todo esto les ayuda a configurar los movimientos que van con los sonidos. Por eso, los estudios demuestran que por cada hora que los bebés y los peques pasan con la TV su vocabulario se ralentiza o incluso decrece. Y hay más, porque a todo lo anterior se une que cuanto más ven pantallas pasivamente (aunque ‘jueguen’ con ellas), menos les hablan los mayores que  por término medio pueden dirigir a sus niños unas 600 palabras a la hora y ¡eso se pierden!: una mayor exposición al lenguaje.

Entonces ¿qué es lo  más conveniente? Limitar los tiempos de exposición a pantallas: un máximo de 30 minutos en total al día para niños entre 1 y 2 años es lo recomendable, con niños entre 3 y 5 años puede llegarse hasta una hora.  Lo mejor es ver el programa con el niño, y verlo juntos 5-10 minutos, si se tiene grabado, pararlo y hablar de lo que se ha visto y de lo que puede pasar a continuación, pintar algo que  haya salido en el programa, o vincular alguna otra actividad, verlo otros 5-10 minutos, etc. Si no es posible sentarse a ver la TV con el peque pedir después que nos cuente qué ha visto, qué ha pasado, y seguirle la conversación. Elegir programas infantiles que sean más interactivos, preguntan, cantan e implican al espectador. Hay  algunos episodios o cuentos que gustan mucho a los pre-escolares, si lo tienes grabado puedes ponérselo en varias ocasiones, al ver algo que les es muy familiar aprenden mejor el lenguaje de la historia.

Como guía muy general un niño a los 2 años dice como mínimo 50 palabras  y puede usar hasta 200 palabras y junta dos palabras en una frase corta y a los 3 años puede decir 500 palabras, hace frases cortas y mantiene una conversación básica.  Hay grandes diferencias individuales y de contexto porque por ejemplo si un niño vive en un hogar bilingüe, un padre le habla en una lengua y otro en otra, lógicamente puede tardar un poco más en mostrar competencia verbal porque trabaja ‘el doble’ tratando de aclararse qué va con  qué,  y puedo confundirse al principio pero cuando da el paso se vuelve competente en las dos lenguas.

Finalmente, cuando  salimos y queremos que el niño se entretenga un poco en el carrito mientras leemos una revista o charlamos con alguien, es una buena idea llevar siempre una bolsita con 2 o 3 cosas/juguetes que sabemos le gustan. Así se entretendrá mordiéndolos, dándoles vueltas para mirarlo por todas partes, agitándolos, haciendo ruido o música… Esto es mejor que dejarle el teléfono móvil con algún jueguecito puesto y probablemente ¡más seguro también para nuestro móvil!

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Dra. Mª Ángeles Cerezo

Catedrática de Psicología
Especialista en Psicología Clínica
Directora Científica de IPINFA- Instituto psicológico de la Infancia y la Familia.

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